La búsqueda de empleo para universitarios

Los titulados universitarios aseveran que la Universidad les ha aportado poco en la adquisición de competencias relacionadas con la busca de empleo y los contactos personales son, con una gran diferencia, el medio al que más recurren para hallar trabajo, conforme el ‘Barómetro de Empleabilidad y Empleo de los universitarios en España, 2015‘.

Estas son ciertas conclusiones de este informe, presentado en febrero en Madrid, efectuado de forma conjunta por la CRUE, la Cátedra UNESCO y la Obra Social La Caixa, que ha contado con la participación de trece mil egresados, procedentes de sesenta y una universidades españolas, públicas y privadas, presenciales y semipresenciales.

Sobre la preparación para la busca de trabajo, el directivo de la de la Cátedra Unesco de Administración y Política Universitaria, F. Michavila, ha indicado, a lo largo de la presentación del estudio, que esto revela un déficit muy grande de las universidades, que no asisten a sus pupilos a preparar los currículo ni a entrevistas de trabajo.

También, ha advertido de que la vía más usual para localizar un empleo mediante amigos, familiares y conocidos es un motivo de discriminación que va contra la igualdad de ocasiones, por la que, a su juicio, debe velar la universidad pública.

Tras los contactos personales (treinta y siete por ciento ), la segunda vía más usual para acceder incluso puesto es la autopresentación y el contacto directo (treinta y uno por ciento ), a mucha distancia de los portales de empleo (dieciocho por ciento ), los servicios públicos de empleo (diez por ciento ), las webs corporativas (siete por ciento ), los servicios universitarios (siete  por ciento ), las redes sociales (cuatro por ciento ), anuncios de prensa (tres por ciento ), empresas de empleo temporal (tres por ciento ) o bien sindicatos (1 por ciento ).

encontrar un empleo

El inconveniente de la sobrecualificación

El trabajo, que se fundamenta en los registros administrativos de las universidades y en una encuesta efectuada a los egresados sobre competencias y trayectoria laboral, entre otros muchos aspectos, apunta asimismo que los titulados universitarios tienen un nivel de competencias de empleabilidad mayor que el que les da la universidad y el que les demanda el puesto.

Uno de los entrevistados, tras recurrir a empresas especializadas en el mercado laboral y  conseguir empleo en Signo Editores ha señalado que la sobrecualificación hay que tratarla con sensibilidad, puesto que los universitarios adquieren conocimientos o bien habilidades por su cuenta pensando en la proyección de su carrera y no solo en el primer empleo en el que, conforme ha dicho, lo razonable se dé esta circunstancia. 3 de cada diez titulados aseveran que estaban sobrecualificados para el puesto que desempeñaron tras terminar la carrera.

Aunque los egresados señalan que la universidad les aporta prácticamente la totalidad del nivel que se requiere en el uso en competencias como la capacidad para trabajar en equipo, el dominio de competencias propias de la titulación o bien la comunicación escrita, no obstante, hay un desajuste mayor entre los requisitos del mercado de trabajo y la capacitación universitaria en idiomas, capacidad para administrar la presión y en la capacidad para tomar resoluciones.

Capacitación y empleo

Con relación a la adecuación entre la capacitación y la utilización, este barómetro apunta que el setenta y siete por ciento de los egresados estima que su último empleo estaba bastante o bien muy relacionado con sus estudios, si bien esto depende de la rama de conocimiento. Por poner un ejemplo, el mayor ajuste se da entre los titulados de Ciencias de la Salud, Ciencias y también Ingeniería y Arquitectura en frente de los de Artes y Humanidades y Ciencias Sociales y Jurídicas.

Esto último se puede relacionar con la satisfacción con el empleo: los titulados de las ramas de Ciencias de la Salud son los más satisfechos con su empleo, al tiempo que los de Artes y Humanidades lo están en menor medida. Asimismo resalta que el sueldo es el aspecto peor valorado, seguido del desarrollo profesional, la compañía y su organización, las funciones y labores y el entorno laboral.

Los autores de este trabajo coinciden en que la baja puntuación al desarrollo profesional está en consonancia con el periodo de crisis económica y la contracción de la creación de empleo.

Michavila ha indicado que el propósito de este barómetro es acercar la academia al planeta del trabajo para reducir estos desajustes, si bien ha asegurado que son cada vez menores. Las compañías afirmaban hace unos años que terminen la carrera, que entonces, cuando vengan a trabajar, ya los formaremos, ha recordado este especialista, para incorporar que esto es lo más ineficiente.

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